La identidad visual del Mercat de l’Oli Nou se construye en torno a una serie de ilustraciones que aportan expresividad, cercanía y un carácter singular a la marca.

Este universo gráfico convive con una composición esencial, donde el blanco del fondo y la presencia de la tipografía negra refuerzan el minimalismo del conjunto, dando lugar a una identidad contemporánea, versátil y reconocible.